martes, 5 de enero de 2010

I need some sleep

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Mas no pude dormir otra vez. Como dice la canción, no puedo seguir así. Dormí tres malditas horas para despertarme a las cuatro de la mañana y quedarme dando vueltas en la cama, hasta que me digné a hacer algo al menos, estando tan despierta. Bajé abajo, encendí la tele y el DVD. Entonces saltó "Eva al desnudo". Sí, en la parte en que Addison, el crítico que publica las columnas, la desenmascara, y ella empieza a gritar y a decir que eso no es verdad, y se tira en la cama así, toda desesperada. Ahí estaba yo, comiendo cereales a las cuatro y media de la mañana. Imagen triste, my little droogies. Empecé con la idea de escribir todo esto, pero si venía en ese mismo momento a hacerlo, empezaría con la serie de posts sobre el sufrimiento del insomnio y todo a la mierda. Lamento pesado (por lo pesada que me pongo, como ahora mismo) por mi desvelo, sumado a que no-sé-por-qué-carajo-no-puedo-dormir. Volví un segundo a mi cuarto, tanteé en la oscuridad y cogí el primer libro. En la cocina me puse a leer. A propósito, Esteban: he visto en tu agenda que el jueves por la noche, cuando vinieron a cenar lord Shoreman y míster Gresford se comsumieron ocho - espera. Primero, esto ya lo leí. Segundo, ni siquiera lo estoy releyendo, estoy demasiado embotada en el no poder dormir como para concentrarme, mucho menos tranquilizarme.

Se despertó mi madre y al ver la luz de abajo encendida y la puerta de mi habitación abierta se extrañó. Me encontró en una silla de la cocina, con las rodillas flexionadas y la cabeza apoyada en ella, descalza. "¿Qué hacer despierta y descalza? ¿No recuerdas que esta misma noche se ha roto un vaso? Podrías clavarte algún pedacito de cristal que siguiera por ahí". Le iba a contestar que no tenía ganas de acordarme ahora de nada, pero lo cierto es que tenía toda la razón del mundo, porque sí, casualidades de la vida, es verdad, se había roto un vaso. Mi padre lo dejó caer sin querer. Me dio un par de valerianas y me mandó a la cama.

Hoy a las once de la mañana cayó con unas gotas. Fitoterápico. Insomnio. Lúpulo - Lavanda - Pasionaria - Tilo. "Es todo natural", me dijo. "¿Esto te lo da Isabel, verdad?". "Sí, Meña, ella los hace, esto no sé qué te hace en el estómago y no sé qué otra cosa con el metabolismo, pero dormirás. Veinte gotas ahora. Diez todas las noches. Todo natural". (Sí, otra vez).

Aquí estoy, media hora después de chantarme las veinte gotas (tienen como un sabor agridulce, que odio) más despierta que cualquier persona bailando en plena era disco. No sé, comprad un par de pastillas cualquiera para efecto placebo (bueno, placebo no sería). No me importa. Esto no va más. Calma, calma, escucho la canción otra vez, you just gotta let it go. Lo que sea que te pasa, querida, déjalo ir.
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