domingo, 25 de octubre de 2009

18

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En los últimos días me agarró una crisis pre-cumpleaños zarpada. Puse canciones embajonantes en repeat por horas y horas, lloré como una desgraciada, le volé la cabeza a medio mundo con cuestionamientos que ni siquiera yo me creo, me la volé a mí misma con mis renovados dramas existenciales de qué se supone que tengo que hacer yo en esta vida y cuál es mi "legado" en los otros. Tengo rayes con los vínculos, obviamente, una maldita necesidad constante de exigir confirmación sentimental por parte de los demás. Si me dices te quiero y lo mucho que cambié tu vida, genial. Tranca. Si sé qué fue lo que cambié en ti o cuál es mi huella, perfecto. Trabajo hecho. Y lo peor de todo es que la certeza de haber dejado algo en los demás es lo que me da excusas y un intento de tranquilidad para poder perder o irme.

Porque siempre pierdo o me voy. Siempre desde los 15 años cumplo un ciclo: cada un año dejo gente atrás y detesto la que fui. Reacciono con bronca o tristeza pero de cualquier manera sigo. Para mí las cosas no se renuevan en año nuevo, sino todos los 4 de noviembre. Egocéntrica total, obvio. Mis depresiones son egocéntricas e incluso deformemente ególatras. A veces me quedo pensando si en todo el lío de dejar un legado (Kant, ódiame aquí) no estoy usando a los demás como un medio. O eso o el otro extremo. Me desviví para que algunas personas estuvieran bien. Como no sentí haberlos hecho lo suficientemente felices o los hice demasiado sin sentirlo mutuo y recíproco, me fui.

O perdí, como dije antes, que aquí es más o menos lo mismo. Si crees que esto es un balance de mi vida hasta ahora, estás en lo cierto. No más ciclos de vínculos anuales, no más cuantificaciones de afecto y no más escrutinio mental por gilipolleces. Y que los demás no me soporten y se pierdan de mí (imbéciles). Tengo la suerte de conocer a las personas más maravillosas de este lugar y la suerte de no conocerlas a todas. Repleta de felicidad y dilemas, soy como me imaginé a los 18. Feliz cumpleaños a mí. Hoy me siento bien. La ansiedad siempre fue mi salida fácil. Uno nunca cree a la gente cuando te dice que es solo cuestión de esperar. ¿Mi legado en este mundo? Wait and see.

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1 comentario:

Pablo dijo...

Bueno, desde aquí no se te ve del todo mal. Será el cristal sucio de la distancia, que me impide apreciar las imperfecciones.

Feliz vejez. Y tiempo para disfrutarla.

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