miércoles, 21 de julio de 2010

Vida es un montón de cosas

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Cuando uno se ríe de lo mismo con alguien, después del punto alto de la risa siempre viene un valle de tranquilidad y respiración que se rompe por una resaca más de carcajada. Existe una gran posibilidad de que las carcajadas resacosas sean exactamente simultáneas. Me pasó dos veces en tres días, con dos amigos, en una casa ajena. Es genial, como colarse al cine o sentarse en un banco de la calle a dormir la mona. Después pienso en todas las forreadas que hice y en que para que algo no tenga arreglo tiene que ser muy grotesco, a un punto o muy muy tonto o muy muy doloroso.

Muchas cosas buenas (y nuevas) vienen de Madrid. Muchas, muchas, muchas.
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