domingo, 7 de febrero de 2010
Pero, ¿a quién le cuentas tus pensamientos nocturnos?
Si todo es ya una eterna redundancia, una constante re-re-re-reafirmación mental de lo que estoy logrando procesar en meses, y todavía insisto con verificar lo que en realidad (y lo sé) a nadie le interesa, es porque ya está. Puede ser que al fin tenga algo de razón (esa palabra se presta para charlas que ni soporto, así que mejor digamos "fundamento"). No te digo "uh qué locura, qué paz interna que alcancé contigo", pero sí una serenidad por lo menos, cosa constante, inclusive en las tristezas (la barrabrava emocional que me sigue a todas partes). Hay que evitar desvirtuar la cosa, no fijarse en los cuadernitos viejos, porque aunque hablen del mismo concepto, en objetividad no es el mismo. Porque la realidad se rehace constantemente y en momentos irrepetibles. Uno tiene que amarse y amar al otro (cuesta dejar de ser reiterativa) y decir ya está, adelante con todo; sentirlo así potente como en una canción de folklore emocionante.
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