miércoles, 4 de noviembre de 2009

Regalo de cumpleaños

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Préstame las líneas de tu rostro para escribir de la manera tierna que tenías de tenderme disfraces en tu cama. Pásame la receta de tu mermelada de naranjas y de tu paciencia, así aprendo de la quietud de tus manos de elástico e ingenio.

Dejaste en mí recuerdos de larga vida, escondidas de cocinas y tumbas de la gloria en un cajón. Ropas miniatura, costureros, sabor licor de huevo, enaguas, graciosos paraguas e incontables caricias que me regalaron tus dedos de placer armado. Y esas maratonianas caminatas a saltarme tu tapial, aun la última vez, cuando me mostraste tu invierno pleno.

Yo estoy perpleja, me dejas perpleja. Ni yo me creo que hace más de un año que te respiro y es el aire más puro y fresco que alguna vez habitó mis pulmones y mi alma. Me dejaste mucha poesía y ella solo nace cuando aparece algo revolucionario. Fue una odisea. Tú eres eso para mí.

Porque tus años le dieron tregua a mi niñez y te escaparás de mi vida cuando ya empiece a navegar con vela propia.
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