
El amor y el odio conforman una dualidad,
son energías
que se complementan y se necesitan
(recíprocamente).
El amor y el odio son consecuencias, dos caras que se corresponden
y cada una de ellas sólo vale, gracias a la otra.
El amor y el odio son consecuencias, dos caras que se corresponden
y cada una de ellas sólo vale, gracias a la otra.
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