pasa el tiempo en Madrid. He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes
qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana.
Mis amigos me dicen que vuelva a ser el mismo,
que pudre el corazón tanta melancolía,
que tu ausencia no vale tanta ansiedad inútil,
que parezco un ejemplo de subliteratura.
Pero tú te has llevado mi paz en tu maleta,
los hilos del teléfono, la calle en la que vivo.
Tú has mandado a mi casa tropas ecologistas
a saquear mi alma contaminada y triste.
Y, para colmo, sigo soñando con gigantes
y contigo, desnuda, besándoles las manos.
Con dioses a caballo que destruyen Europa
y cautiva te guardan hasta que yo esté muerto.
L. A. de C.
1 comentario:
Es cuestiones de tordas, lo suyo es llevárselas al Rocky's Bar. Una vez allí, se puede optar por emborracharlas o por hacerse el gacilasos y darles para sus guagüis, para sus chicles o para dentro de tres días.
En cuestiones de ausencias, se hace lo mismo, pero sin torda. Y sin chicles. Y sin alcohol. En fin, que no se hace nada. Chincharse, como mucho. Un marcarse un par de flexiones para cuando llegue.
Publicar un comentario